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| Denis Menchov, de líder de la Vuelta |
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Denis Menchov está inmerso en una batalla interior que le recordará lo sucedido en la Vuelta a España de 2005, cuando tenía la carrera ganada y en la bajada del puerto de Pajares, un ataque en tromba del equipo Liberty, capitaneado por Igor González de Galdeano y Roberto Heras, le dejó sin carrera. Un año después le darían el triunfo en aquella Vuelta por descalificación de Heras, que dio positivo con EPO. No es lo mismo ganar en la carretera que hacerlo fuera de ella, aunque Denis siempre dejó claro que le hubiese gustado ganar donde tenía que hacerlo.
Lo de Isidro Nozal resultó todavía más dramático. Una contrarreloj a Abantos, el penúltimo día de la Vuelta 2003, le apartó del triunfo en una carrera en la que había arrasado, ganando las dos contrarrelojes largas que tenía la prueba. También Igor González de Galdeano estaba en esa Vuelta. La ganó Roberto Heras, entonces corredor del Discovery Channel, que se encontró un triunfo que no esperaba. A Nozal le traicionaron los nervios, la responsabilidad, toda la fatiga de una prueba que le pasó factura en el peor momento.
El viaje de todo el equipo entre San Lorenzo del Escorial y el hotel en el que se alojaban en Madrid resultó un esperpento. Con los ejemplos anteriores queremos decir que la Vuelta a España es una de esas pruebas que siempre tiene vida. Es una carrera traicionera, con la temporada avanzada, en la que controlar los estados de forma resulta imposible, y menos con la situación actual en la que se encuentra el ciclismo.
Eusebio Unzue, director del Caisse d’Epargne, que comía con sus corredores cuando hablamos con él después de que los ciclistas hubiesen realizado 60 kilómetros de entrenamiento, les trasladaba la pregunta que le hacíamos a sus corredores: "¿Está la Vuelta a España terminada?". Al fondo se oían una serie de voces entrecruzadas que decían: "No, no está terminada".
"Queda vida"
Y recordaba Unzue, ganador de la Vuelta con Abraham Olano, que aquí siempre han pasado cosas raras: "No sé porque, pero en esta carrera siempre queda vida". Vladimir Efimkin, su líder en ausencia de Óscar Pereiro, está a 2:01 de su compatriota Menchov. "Si repasas la historia de la Vuelta te encuentras con muchas sorpresas. Le quedan oportunidades para cambiar. Hay muchos días y muchas etapas por delante. Lo que si es cierto es que se encuentra al frente de la general el más fuerte", explicó Unzue.
Menchov, además del apoyo de su equipo, encontrará la colaboración de las formaciones con “sprinters”, de los que quieran conservar su puesto en el podio: "Nadie está libre de tener un mal día, por las propias circunstancias que tenga la carrera. Nosotros desde luego vamos a estar atentos a lo que suceda". Y la verdad, con los datos en la mano, si hay que decir que queda carrera. Otra cosa es que pensemos que lo más importante ha pasado. Hemos recorrido 1.592 kilómetros, en diez etapas, en las que ha habido una contrarreloj de 52 kilómetros y tres llegadas en alto.
Lo que más daño ha hecho ha sido la contrarreloj. Les quedan a los corredores por delante once etapas, con 1.699,3 kilómetros y varios puntos que pueden ser conflictivos. Faltan dos semanas para llegar a Madrid. En esta primera semana, que deportivamente finalizará en Granada, la etapa del sábado, Puerto Lumbreras-Villarcarrillo, con cuatro puertos de tercera, puede resultar complicada. Luego llegará Granada, con el puerto de Monachil, donde el año pasado Alexandre Vinokourov martirizó a Valverde.
Antes de llegar a Madrid, en la semana final, faltarán la etapa de Ávila, la llegada en alto a Abantos y la contrarreloj final, de 20 kilómetros. La clave en tres semanas de carrera es que el líder no falle, que no pase por un momento de debilidad. Rabobank tiene un buen equipo para trabajar, pero las formaciones más fuertes son las de Efimkin (Caisse d’Epargne) y la de Carlos Sastre (CSC). Menchov ha madurado como ciclista, tiene más experiencia y, sobre todo, una renta importante de minutos.
Deberá de enfrentarse contra la historia de la Vuelta. Cuando le preguntas si es el más fuerte de la carrera responde: "Estoy con los mejores y voy a gusto con ellos". Después de su abandono en el último Tour, de la Vuelta que perdió, no resultaría muy aconsejable para su equilibrio emocional dejarse arrebatar una carrera de la que tiene, como él mismo dice, "algo más de la mitad ganada". |