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| Alberto Contador |
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Alberto Contador puede mirar el futuro con optimismo. Primero, por la calidad que atesora, y segundo, por la desaparición de varias generaciones de corredores que le han encumbrado a un primer plano de forma inesperada. Si repasamos los nombres que ya no están por asuntos de dopaje y por sanciones, nos encontramos una criba que resulta escandalosa. Desde Tyler Hamilton a Roberto Heras, pasando por Floy Landis, Jan Ullrich, Iván Basso, Alexander Vinokourov, Paco Mancebo o Michael Rasmussen.
También podríamos meter en ese grupo a Joseba Beloki. Todos tienen algo en común, además de sanciones, retiradas o compás de espera para saber que es de sus vidas, como en el caso de Beloki. Son treintañeros, ciclistas formados, hechos. Lo mismo pasa con Cadel Evans, Leipheimer, Sastre y Haimar Zubeldia. Contador tiene seis años menos que la mayoría de ellos, por lo que su recorrido debe de ser mayor, pero ya se sabe que en el mundo del ciclismo las cuentas no pueden hacerse a muy largo plazo, y menos en el momento actual.
Es posible que hombres como Evans o Leipheimer puedan tener un Tour en sus piernas. Dependerá mucho de los recorridos, de la situación de las contrarrelojes, de la dureza de los Pirineos, aunque Contador ya ha demostrado que es muy regular.
Pocos nombres
Franck Schleck no ha tenido muy buena temporada, a diferencia de su hermano Andy, que finalizó segundo en el Giro. ¿Y detrás de ellos, quién? Hay que volver a hablar de Alejandro Valverde, incluso de Luis León Sánchez, pero sobre todo donde pueden surgir nuevos nombres es en Italia. Di Luca también está en la treintena. Damiano Cunego ha dicho que volverá el próximo año al Tour . Riccardo Riccó y Giovanni Visconti son todavía muy jóvenes.
No hay muchos más nombres. Alguno debe de llegar. La gran ventaja de Alberto Contador es que ya ha ganado su primer Tour . Si Andreas Klöden y Andrei Kashechkin siguen corriendo, lo normal es que los dos continúen, serán candidatos a luchar por poder ganar en París. Deben de llegar nuevos corredores después de lo despejado que ha quedado el camino. No es por ser aguafiestas, pero cuando Jan Ullrich ganó su primer Tour de Francia, en 1997, con 23 años, todo el mundo le pronóstico que podría marcar una época.
Apareció Lance Armstrong y él tampoco puso mucho de su parte. No volvió a ganar ningún Tour . Aquel era otro ciclismo. En el actual lo primero que hay que preguntarse es que equipos y corredores estarán en la salida del próximo año en Bretaña.
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